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"Leer te condena a muchas cosas terribles, sobre todo a la lucidez; te acerca más a las cosas en su esencia, que a menudo es desagradable, pero también te da los mecanismos analgésicos y compensatorios para enfrentarte a ellas"

Arturo Pérez reverte





domingo, 11 de octubre de 2009

Saturno, sus anillos y las cosas que no se ven



Es difícil decir qué es imposible,

porque el sueño de ayer es la esperanza de hoy y la realidad de mañana
Robert Goddard


Saturno es el sexto planeta desde el Sol y el segundo más grande del Sistema Solar con un diámetro ecuatorial de 119,300 kilómetros (74,130 millas). Gran parte de lo que sabemos sobre este planeta es debido a las exploraciones Voyager en 1980-81. Saturno está claramente achatado en los polos, como resultado de la rápida rotación del planeta alrededor de su eje. Su día dura 10 horas, 39 minutos y tarda 29.5 años terrestres en completar su órbita alrededor del Sol. La atmósfera está básicamente compuesta por hidrógeno con pequeñas cantidades de helio y metano. Saturno es el único planeta cuya densidad es inferior a la del agua (aproximadamente un 30% menos). Si fuese posible encontrar un océano lo suficentemente grande, Saturno flotaría en él. El color amarillo del nuboso Saturno está marcado por anchas bandas atmosféricas similares, pero más tenues, que las encontradas en Júpiter.

El viento sopla a grandes velocidades en Saturno. Cerca del ecuador, alcanza velocidades de 500 metros por segundo (1,100 millas por hora). El viento sopla principalmente hacia el este. Los vientos más fuertes se encuentran cerca del ecuador y su velocidad disminuye uniformemente a medida que nos alejamos de él. A latitudes por encima de los 35 grados, los vientos alternan su dirección de este a oeste según aumenta la latitud.

El sistema de anillos de Saturno hace de él uno de los objetos más bonitos del sistema solar. Los anillos están descompuestos en un número de partes diferentes: los anillos brillantes A y B y un anillo C más ténue. El sistema de anillos tiene varias aberturas. La principal de estas aberturas es la División Cassini, que separa los anillos A y B. Giovanni Cassini descubrió esta división en 1675. La División Encke, que parte al anillo A, recibe su nombre de Johann Encke, quien la descubrió en 1837. Las sondas espaciales han demostrado que los anillos principales están realmente constituidos por un gran número de anillos más estrechos. El origen de los anillos es dudoso. Se cree que los anillos podrían haberse formado a partir de las grandes lunas que sufrieron fuertes impactos de cometas y meteoroides. La composoción de los anillos no se conoce con seguridad, pero los anillos si contienen una cantidad significativa de agua. Podrían estar compuestos por icebergs o bolas de nieve cuyo tamaño varía entre pocos centímetros y varios metros. La mayor parte de la elaborada estructura de algunos de los anillos es debida a los efectos gravitacionales de los satélites cercanos. Este fenómeno está demostrado por las relaciones entre el anillo F y dos pequeñas lunas que acompañan al material del anillo.

Las naves Voyager también detectaron unas trazas radiales en forma de rayos en el ancho anillo B. Se cree que estas trazas están compuestas por finas partículas del tamaño del polvo. Se observó como los rayos se formaban y desaparecían entre las diferentes tomas realizadas por las naves. Aunque la carga electrostática podría crear rayos mediante la levitación de partículas de polvo por encima del anillo, la causa exacta de la formación de estos rayos no se conoce muy bien.

Saturno posee 18 lunas confirmadas, el mayor número de satélites en el sistema solar. En 1995, empleando el Telescopio Espacial Hubble, varios investigadores observaron cuatro objetos que podrían ser nuevas lunas.


RESUMEN DE LAS LUNAS:

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Saturno con Tetis y Dione
El 3 de Noviembre de 1980, Saturno y dos de sus lunas Tetis (arriba) y Dione, fueron fotografiadas por el Voyager 1, desde una distancia de 13 millones de kilómetros (8 millones de millas). Las sombras de los tres brillantes anillos de Saturno y Tetis se proyectan sobre la cubierta de nubes. El extremo del planeta puede observarse fácilmente a través de la División Cassini, con un ancho de 3,500 kilómetros (2,170 millas), que separa el anillo A del anillo B. La vista a través de la división Encke, mucho más estrecha, cerca del borde exterior del anillo A es menos clara. Más allá de la División Encke (a la izquierda) está el más ténue de los tres anillos de Saturno, el anillo C o anillo venda, apenas visible contra el planeta. (Cortesía NASA/JPL)


Saturno con Rea y Dione
La nave de la NASA Voyager 2 tomó esta fotografía de Saturno el 21 de Julio de 1981, cuando la nave estaba a 33.9 millones de kilómetros (21 millones de millas) del planeta. Son visibles dos formaciones nubosas, presumiblemente convectivas, en la mitad del hemisferio norte y también varias formaciones oscuras como rayos en el gran anillo B (a la izquierda del planeta). Las lunas, Rea y Dione, aparecen como puntos azules al sur y sureste de Saturno, respectivamente. La nave Voyager 2 alcanzó su punto de máxima aproximación a Saturno el 25 de Agosto de 1981. (Cortesía NASA/JPL)



Dos días antes del encuentro con Saturno, la nave Voyager 1 miró atrás hacia el planeta desde una distancia de más de 5 millones de kilómetros (3 millones de millas). Esta vista de saturno nunca había sido contemplada antes desde ninguno de los telescopios situados en la superficie terrestre, ya que la Tierra está tan cerca del Sol que sólo la cara iluminada de Saturno es visible.

RESUMEN DE LOS ANILLOS DE SATURNO:


Los Anillos de Saturno de Canto
En uno de los ejemplos naturales más dramáticos de "ahora lo ves, ahora no lo ves", el Telescopio Espacial Hubble tomó esta imagen de Saturno el 22 de Mayo de 1995. En ella se muestran los anillos vistos de canto. Esta posición se repite aproximadamente cada 15 años cuando la Tierra atraviesa el plano de los anillos de Saaturno.

Los anillos no desaparecen completamente ya que el borde de los anillos refleja la luz solar. Las bandas oscuras que atraviesan por la mitad a Saturno son las sombras que los anillos proyectan sobre el planeta (el sol está unos 3 grados por encima del plano de los anillos). La banda brillante que está directamente encima de la sombra de los anillos es debida a la luz solar reflejada por los anillos sobre la atmófera de Saturno. Dos de las lunas heladas de Saturno son visibles como diminutos objetos parecidos a estrellas en el plano de los anillos o cerca de él.




NUEVO ANILLO DESCUBIERTO EN SATURNO

Un nuevo anillo de dimensiones colosales y muy tenue ha sido localizado alrededor de Saturno. Se trata de un círculo de polvo que se extiende desde seis millones de kilómetros de distancia del planeta y tiene una extensión de otros 12 millones de kilómetros, hasta 50 veces más allá de los anillos principales. La nueva banda de polvo y hielo ha sido localizada por el telescopio espacial Spitzer, de la NASA. Los científicos que publican el trabajo en la revista Nature creen que el anillo probablemente está compuesto de restos desprendidos de la luna Febe, que orbita Saturno dentro del anillo, tras pequeños impactos de cometas.

La escala del nuevo anillo es asombrosa. No se ha visto nada similar en todo el Sistema Solar. El círculo exterior más visible de entre las famosas bandas de hielo y polvo de Saturno es el anillo E, que abarca la órbita de la luna Encelado, que rodea al planeta a una distancia de 240.000 kilómetros.

El nuevo anillo no es sólo mucho más ancho y externo, también es más alto y está inclinado un ángulo de 27 grados respecto al plano en el que se presentan el resto de anillos.


Las dos caras de Jápeto


El descubrimiento supondría la resolución de uno de los grandes misterios de la ciencia planetaria: por qué la luna Jápeto, que va en dirección contraria al nuevo anillo y a Febe, como la mayoría de las demás lunas de Saturno, tiene una apariencia en dos tonos, con una cara del satélite mucho más oscura que la otra. Se cree que la presión de la luz solar empuja a los granos más minúsculos del anillo hacia la órbita de Jápeto, que rodea Saturno a una distancia de 3,5 millones de kilómetros. "Las partículas se estrellan en Jápeto como insectos en un parabrisas", señala Anne Verbiscer, de la Universidad de Virginia (EE UU). Las observaciones del material que cubre la cara oscura de esta luna indican que tiene una composición similar a la de la superficie de Febe.

Los científicos ya sospechaban de la existencia de este anillo gigantesco y el telescopio de infrarrojos Spitzer, en órbita del Sol, lo confirmó en mayo pasado, antes de que se le acabara el líquido refrigerante, aunque se ha presentado ahora. "Las partículas son muy, muy pequeñas, así el anillo es muy, muy tenue; de hecho, si te colocases dentro de él, ni siquiera lo advertirías", ha señalado Verbiscer. Es tan poco denso que los científicos han calculado que si todo el material fuera recogido cabría en un solo cráter de Febe, que tiene 220 kilómetros de diámetro.


CONCLUSIÓN

Simplemente una reflexión.
Si hasta ahora ha permanecido oculto este último anillo que SÓLO tiene 20 veces el grosor del planeta Saturno (ahí es nada) y que parece que fue invisible debido a que las partículas que lo forman son muy pequeñas y están muy separadas... podemos hacernos una pequeña idea de la cantidad de cosas que no somos capaces de ver.
Y que existen... pese a nosotros.
Grandes, pequeñas, cercanas, lejanas...
Tantas


© Moony