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"Leer te condena a muchas cosas terribles, sobre todo a la lucidez; te acerca más a las cosas en su esencia, que a menudo es desagradable, pero también te da los mecanismos analgésicos y compensatorios para enfrentarte a ellas"
Arturo Pérez reverte


domingo 18 de diciembre de 2011

Profesores 2.0

Una de las sorpresas más divertidas que se encontraron los más de 1.000 docentes que asistieron al Encuentro Internacional EducaRed 2011 fue la actuación de los grupos Ron Lalá y Primital Bros. Con sus divertidas letras reclamaron la figura del docente 2.0



© Moony

lunes 21 de noviembre de 2011

Disección virtual de una rana


Durante muchos años, en los laboratorios de Ciencias de los colegios e institutos, se han diseccionado ranas con el fin de aprender la anatomía de los anuros.

Siempre me ha parecido descabellado, inútil y cruel ese trato a las pobres ranas, ya que, además de que los críos nunca aprendieron nada, con ello se maltrataba a miles de animales.

Ignoro si algún profesor lo sigue haciendo, desde luego los laboratorios están diseñados para ello guardando en sus armarios un sinfín de bateas, bisturís, pinzas, y otros instrumentos de tortura.

Por supuesto, yo no lo hice jamás, salvo cuando en la facultad, fue condición indispensable para aprobar Zoología.
Recuerdo que en aquellas prácticas decimonónicas se nos insistía a los estudiantes a no matarlas del todo con el cloroformo, para poderles ver la circulación sanguínea. Por supuesto, a la mía, la rematé del todo para que no sufriera y se me quedó dentro la terrible sensación de asesina por un cinco.

Nunca más en mi vida, conscientemente, he matado un animal.

Pero, vaya, por si acaso alguien sigue con la idea de hacerlo en su clase que no olvide que estamos en la época virtual y ya puede dejar tranquilas a las ranas cantarinas, que, por cierto, me encantan. En vivo.

Si pinchas
AQUÍ
(maximiza la ventana)
podrás hacer una disección sin necesidad de nada más que tu ordenador.


Pero, dime la verdad ¿no son mucho más bellas estando vivas?




© Moony

viernes 23 de septiembre de 2011

Esta vez, tampoco

Del cometa Elenin se dijeron muchas cosas: que venía con una invasión de ovnis, que provocaría el cambio de polos en nuestro planeta, que generaría catástrofes naturales o, incluso, que desviaría la órbita terrestre. Sin embargo, nada de eso pasará: Elenin se desintegra poco a poco y con él, otro mítico fin de los tiempos.






Un pequeño cometa que actualmente viene acercándose a la Tierra parece estar fragmentándose o desintegrándose según las más recientes observaciones.



El meteorito en cuestión es nada menos que Elenin, que prometía según numerosas teorías, con acabar con la vida en el planeta. Elenin ha causado un sinnúmero de especulaciones al ser vinculado por algunos con supuestos desastres.

Muchas personas se preguntan si es cierto o no que Elenin pudiera causar terremotos u otros desastres por un supuesto alineamiento del cometa con el Sol. Nada que ver, se trata sólo de rumores infundados que las personas han leído y siguen compartiéndolos.



Hay que ser cautelosos ante la existencia de algunas páginas de la red que contienen mucha desinformación. De Elenin se han dicho una cantidad de cosas ingente: que ocultaba una invasión alienígena, que desviaría la orbita terrestre o que cambiaría los polos magnéticos del planeta. Sin embargo, nada de eso pasará, quedando sólo la anécdota.

El cometa Elenin es muy pequeño y estuvo en su punto más cercano al Sol el 10 de septiembre, y en caso de no desintegrarse, estaría cerca de la Tierra para el 16 de octubre.

De sobrevivir, estaría pasando a más de 21 millones de millas de nosotros, una distancia totalmente segura.

Al parecer Elenin podría fragmentarse ya que el 19 de agosto el cometa fue azotado por una erupción solar conocida como una "Eyección de Masa de la Corona" del Sol.

Otro cometa llamado Garradd también se está acercando a la Tierra y muchas personas lo han estado observando a través de telescopios.




Así que esta vez, tampoco.




¿Alguien recuerda una canción que decía... "Todos se creían que en año 1000, el mundo llegaría al fin,
todos se asustaron y creyeron que en el 1001 nadie existiría ya"?

Pues, lo mismo, pero en el 2011 :D

© Moony

miércoles 18 de mayo de 2011

Glaciar Taylor


En la cara frontal del Glaciar Taylor -ubicado en los Valles Secos de McMurdo, en la Antártida- hay una catarata de hielo que se tiñe de un rojo intenso sobrecogedoramente parecido al color de la sangre cada de vez que mana agua salada. La región es una de las mas extrañas del mundo, y alguno científicos incluso creen que en el lago que origina la cascada pueden existir microorganismos extraterrestres, adaptados a la vida en lugares inhóspitos y carentes de oxígeno.

Una de las más sugestivas maravillas naturales presentes en la Antártida son las Cataratas de Sangre. Desconocida por casi todo el mundo, se trata de una fuente de agua salada que posee un intenso color rojo que ocasionalmente emana del Glaciar Taylor. La cascada se encuentra en la región de los Valles Secos, un sector de la Antártida que tiene la particularidad de estar desprovisto de hielo, y al que muchos consideran uno de los desiertos más extremos del mundo, ya que prácticamente nunca llueve en ese lugar. Pero a pesar de que no está cubierto por los ubicuos hielos antárticos, en los Valles Secos se encuentran varios glaciares, cada uno de ellos con su composición química particular. Mientras que algunos están compuestos por hielo originado a partir de agua dulce, otros -como el glaciar Taylor- son de agua salada.

Procedencia desconocida

Los científicos conocen esta cascada, cuyo origen exacto continúa siendo un misterio, desde la década de 1960. Los análisis demuestran que el color rojo que tiñe a las Cataratas de Sangre se debe a la acumulación de óxido de hierro en las sales del agua del glaciar, pero se ignora su procedencia. De hecho, en ningún otro glaciar de agua salada se produce un fenómeno semejante. Una de las teorías que más probabilidades tiene de convertirse en una explicación satisfactoria es la que dice que hace varios millones de años el valle en el que se asienta el Glaciar Taylor fue inundado por el Mar de Ross, como un fiordo.

Cuando el clima del planeta cambió, el mar volvió a retirarse, dejando el valle ocupado por un gran lago de agua salada. A medida que el Glaciar Taylor fue avanzando, los depósitos de sal acumulados a lo largo de millones de años debajo de los casi 400 metros de hielo llegaron finalmente hasta el borde del glaciar. Los iones ferrosos que contiene la sal provienen del Mioceno, es decir, de unos cinco millones de años atrás. El Glaciar Taylor no se encuentra congelado en su totalidad, sino que “flota” sobre una salmuera que posee una concentración de sal unas cuatro veces superior a la media de los océanos terrestres. La presión ejercida por la masa de agua congelada hace que esta sal sea expulsada, adquiriendo el color rojizo característico que posee cualquier mancha de óxido de hierro al mezclarse con el oxigeno de la atmósfera.

Pese a las inclementes condiciones reinantes en las Cataratas de Sangre, un rincón del mundo asolado por fríos intensos, precipitaciones mínimas y dentro de un lago saturado de hierro y azufre, los análisis químicos y biológicos indican que hay un extraño ecosistema subglacial de bacterias autótrofas viviendo en el lugar. Son seres capaces de metabolizar los iones de azufre y hierro, y según la geomicrobióloga Jill Mikucki, en las muestras de agua se han encontrado al menos 17 tipos diferentes de microbios, que viven prácticamente sin oxígeno. Jamás se había observado en la naturaleza un proceso metabólico mediante el cual microbios fuesen capaces de utilizar un sulfato como catalizador para “respirar” iones férricos y metabolizar la materia orgánica microscópica atrapada en este compuesto químico. De acuerdo a un estudio publicado por la revista científica Nature, estas bacterias han estado aisladas del mundo exterior por más de un millón y medio de años, creciendo y multiplicándose a pesar de las condiciones climáticas, sin necesidad de la luz solar ni del oxígeno, a diferencia del resto de los seres vivientes de la Tierra.


Un meteorito
Algunos, más osados, especulan con que el origen de estas colonias de bacterias pudo haber sido algún meteorito como el ALH 84001 (Allan Hills 84001), por lo que se trataría de una verdadera población extraterrestre. Pero lo cierto es que no hay ninguna prueba concreta por el momento que apoye esa teoría. Sin embargo, el descubrimiento de las bacterias en las Cataratas de Sangre nos obliga a redefinir cuáles son las condiciones necesarias para que la vida florezca y se desarrolle. Existen otros lugares en nuestro Sistema Solar que presentan condiciones similares a las de las Cataratas de Sangre, tales como el planeta Marte o Europa, una de las lunas de Júpiter.

La teoría actual dice que los organismos evolucionaron para usar azufre para "respirar" el hierro férrico, y vivieron en pequeñas cantidades de materia orgánica que quedaron atrapadas en el hueco subglacial con ellos hace millones de años. El descubrimiento es significativo porque existen condiciones similares en planetas extraterrestres; conociendo las formas de vida aquí en la Tierra, es más fácil creer que pueda haberla en algún lugar del espacio, con temperaturas extremas, sin oxígeno ni luz.

Un microbio que puede vivir bajo el Glaciar Taylor seguramente podría hacerlo bajo las espesas capas de hielo de dichos cuerpos celestes. Mientras tanto, este extraño lugar ofrece a los científicos una oportunidad única para estudiar la vida microbiana en condiciones extremas, sin la necesidad de realizar profundas perforaciones que acarrean el riesgo de contaminar este frágil e intacto ecosistema. Las expediciones científicas que visitan el continente antártico seguramente terminarán develando el misterio. Mientras tanto, no podemos evitar sentir una especie de terror «lovecraftiano» al ver semejante espectáculo.


Lo malo es que ahora hay una carrera para destrozar la Antártida.
Todos los países quieren descerrajarla para sacarle las tripas
y dejarla seca y estéril.
Dentro de nada, no habrá ni glaciar Taylor.


© Moony

viernes 1 de abril de 2011

Los hombres ¿de qué género son?


Ley contra la violencia de género
"La violencia de género no es un problema que afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión.


Nuestra Constitución incorpora en su artículo 15 el derecho de todos a la vida y a la integridad física y moral, sin que en ningún caso puedan ser sometidos a torturas ni a penas o tratos inhumanos o degradantes. Además, continúa nuestra Carta Magna, estos derechos vinculan a todos los poderes públicos y sólo por ley puede regularse su ejercicio..."


Pero, todas esas magníficas palabras, dejan de tener sentido si el que sufre maltrato es un hombre.

Ninguna institución pública, ni ayuntamientos, ni diputaciones, contempla la posibilidad de que un hombre y sus hijos, todos maltratados por una mujer, puedan utilizar uno de esos pisos que tan pomposamente anuncian para alejarse de la persona que maltrata.


La única solución que dan es la denuncia antes de tomar ninguna medida, y una vez interpuesta, el regreso a a la convivencia habitual.


Por otro lado, de cada quince denuncias que interponen los hombres, tan sólo una llega a juicio, mientras que en el caso de una mujer, la simple sospecha del maltrato pone en marcha la maquinaria legal.

Hoy he conocido a un hombre maltratado.
Hasta su postura corporal es la de un perro apaleado.

Hemos contactado con todos los números de teléfono contra el maltrato. Nada, no es mujer. Después, con los servicios sociales. Nada, no es mujer. Más tarde con el ayuntamiento. Nada, no es mujer. Por último, con la diputación. Nada, no es mujer.

Y la impotencia se iba haciendo densa y oscura, y el pensamiento bailaba entre el absurdo y la perplejidad.

Sus hijos viven en el estado del terror, pero... las instituciones no contemplan ninguna medida para que salgan de eso.
Bueno, sí, en último extremo, el padre puede ir a un piso de acogida, pero, los niños, no. Tienen que quedarse con ella hasta que se demuestre el maltrato, cosa que suele durar unos dos años.


Están amenazados de muerte. Él, si se le ocurre mover un dedo, y los niños, si él se va.

Pero, no es mujer...


Al final, hemos conseguido una cita para la semana próxima en una conocida asociación feminista, Clara Campoamor. Veremos...


Y, ya en mi casa, sabiendo que ellos tuvieron que regresar a esa situación, y pensando que es viernes, día en que empieza su encierro (sí, porque desde el viernes hasta el lunes, tienen prohibido salir de casa bajo amenazas, gritos y humillaciones) te planteas que qué bonito es todo, que se nos llena la boca hablando de justicia, de igualdad, de derechos...


Él sabe que si se enfrenta a ella y la toca, pierde a los niños, que si se va de la casa, pierde a los niños, que, haga lo que haga, pierde a los niños y no le queda otra que aguantar y soportar las vejaciones que sufren.

Impresiona.
Impresiona ver a un hombre, ex miembro del ejército colombiano,
llorar ante tres mujeres y pedirles ayuda.


Pero, más impresiona, no poder dársela.

© Moony

domingo 6 de marzo de 2011

Animales de Compañía

José Manuel de Prada

Que Internet no es el futuro, sino el presente, como decía Álex de la Iglesia en su comentadísimo discurso de despedida como presidente de la Academia de Cine, parece una evidencia palpable que no requiere mayor elucidación. Más discutible resulta, como también afirmaba el gran cineasta, que sea «la salvación del cine»; aunque, desde luego, un hipotético cine del porvenir (y lo mismo podría predicarse de otras expresiones artísticas) que pretenda subsistir al margen de Internet o contra Internet no parece concebible. Esta supervivencia del cine contra Internet es la que postula, sin embargo, la llamada «ley Sinde», a la que no auguramos un destino feliz. Los jueces españoles podrán ponerse a cerrar páginas de descargas a troche y moche; pero a los mantenedores de tales páginas les bastará con alojarlas en servidores de otros países, para escapar a su jurisdicción. Y, aun suponiendo que llegara a consolidarse una legislación de ámbito universal que persiguiera este tipo de páginas, los internautas (que no son una secta de extraviados delincuentes o una minoría refugiada en las alcantarillas de la sociedad, como a veces se les pretende caracterizar ridículamente, sino el común de la población) se las ingeniarían para intercambiar archivos por otros procedimientos, mismamente a través del correo electrónico.

Lo que legislaciones como la llamada «ley Sinde» nos permiten barruntar es que, en los próximos años, el poder establecido va a tratar de fiscalizar Internet hasta extremos que hoy nos resultan inconcebibles. Desde luego, la «ley Sinde» es una antigualla, antes incluso de entrar en vigor, y un instrumento que no tardará en revelarse inútil; pero lo que en ella cuenta, más que los resultados, es el propósito, inequívocamente fiscalizador, que augura el advenimiento de una nueva era en la que el poder político y económico van a intentar domeñar Internet, que es algo así como un niño que han criado a sus pechos, en la esperanza de convertirlo en un instrumento más al servicio de sus intereses, y que sin embargo les ha salido respondón. Ignoro si ese propósito fiscalizador (que hoy se nos antoja una tarea tan inabarcable como tratar de encerrar el agua del océano en un hoyo excavado en la arena) alcanzará su objetivo, haciendo de Internet una suerte de tentáculo o extensión del poder establecido; o si, por el contrario, Internet hará añicos el control que las oligarquías políticas y económicas ejercen sobre la sociedad. Lo que sí me parece incontestable es que en los próximos años, tal vez décadas, asistiremos a ese combate sin cuartel, que cambiará la fisonomía del poder y tal vez dé al traste con el modelo de sociedad que conocemos. Y, mientras ese combate dure, el afán fiscalizador no hará sino crecer.

Que al poder establecido le interesa un homo videns perpetuamente colgado de una pantalla, hipnotizado por lo que esa pantalla le muestra, acogido en esa pantalla como en una tibia placenta que lo envuelve en su abrazo y rompe sus vínculos con la realidad es algo fuera de toda duda; pero para que ese homo videns sea el perfecto esclavo atiborrado de imágenes que entorpecen su capacidad de raciocinio, lacayo de los estímulos que desde la pantalla le llegan, el poder establecido necesita construir un Internet que sirva plenamente a sus intereses, que desempeñe el mismo papel idiotizante y alienador que en la actualidad desempeñan otros medios de comunicación de masas, dedicados a embrutecer sensibilidades y a golpear las meninges con rudimentarias consignas. Internet, desde luego, posee una naturaleza más hipnótica (y, por ende, embrutecedora) que la de cualquier otro medio de comunicación de masas, pues ofrece al usuario una capacidad de elección casi infinita (o siquiera su simulacro). Pero, al mismo tiempo, Internet permite al usuario «montárselo por su cuenta»; y aunque la inmensa mayoría de la gente, pensando que se lo monta por su cuenta, no hace sino montárselo al gusto del poder que desea alienarla, es cierto que Internet permite campar por sus fueros a francotiradores que nada tienen que ver con ese homo videns reducido a la esclavitud, tan querido por el poder. Contra esos francotiradores que, al modo de la levadura, podrían propiciar con el tiempo un cataclismo en el modelo de dominación establecido se proponen actuar, mediante una fiscalización de Internet que hoy ni siquiera podemos imaginarnos; pero que, a poco que vivamos, experimentaremos en nuestras propias carnes.


Y cuantísima razón tiene...

jueves 24 de febrero de 2011

Una hora para el planeta

Se lo merece ¿si?



© Moony

martes 15 de febrero de 2011

Goyas 2011


No hay que perderse las caras de Sinde y de Pajín
Alucinantes



© Moony

domingo 30 de enero de 2011

La ley Sinde


A este paso, retrocedemos a los años 60...

La chiquilla, creo, inventó esta canción:




© Moony

sábado 4 de diciembre de 2010

No tardará en llegar...

Puede sonar a cachondeo
pero, como haya muchos países que imiten a Inglaterra
y vendan sus bosques al sector privado
va a ser una realidad


© Moony