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"Leer te condena a muchas cosas terribles, sobre todo a la lucidez; te acerca más a las cosas en su esencia, que a menudo es desagradable, pero también te da los mecanismos analgésicos y compensatorios para enfrentarte a ellas"

Arturo Pérez reverte





sábado, 18 de septiembre de 2021

Matanza de delfines







Las imágenes de la masacre de más de 1.400 delfines en las Islas Feroe, en la que ya se considera como una de las peores matanzas en masa de la historia reciente, ha conmocionado a los conservacionistas de todo el mundo. Durante la caza anual, llamada Grindadráp, los pescadores locales conducen con sus barcos a los delfines de flanco blanco del Atlántico hasta una bahía en la que quedan atrapados, y los sacrifican seccionándoles a cuchillo la médula espinal.


En la caza de este año, celebrada el pasado 12 de septiembre en la bahía del Skálafjörður, se mataron 1.428 delfines, según la ONG Sea Shepherd UK, responsable de publicar el dramático vídeo en el que se aprecian los cadáveres amontonados y las aguas enrojecidas de sangre mientras los pescadores siguen matando animales.



Rob Read, el responsable de la ONG, asegura que la matanza no es solo la mayor de las que se tiene conocimiento en las Feroe, sino probablemente la mayor del mundo. “Esta masacre se sale de la escala completamente. No tiene precedentes. Es inaudito“, denuncia. “No hay necesidad de carne de delfín en las islas a día de hoy y la caza no tiene por qué ocurrir, y menos todavía en estas cantidades”.


La muerte de tantos animales a la vez no pudo realizarse “de forma humana, si tal cosa es posible”, valora Read. “A día de hoy es poco más que un deporte que usa la tradición como justificación, y por ese motivo nos oponemos a ello”.


Las Islas Feroe, pertenecientes al reino de Dinamarca, justifican el Grindadráp como una tradición cultural y secular, que se remonta al aprovisionamiento de carne de delfín y de ballena necesario para sobrevivir al invierno. Matanzas de este tipo también se dan en lugares como Perú, Japón y las Islas Salomón, y los científicos denuncian que su carácter indiscriminado puede hacer desaparecer grupos genéticos enteros de un plumazo.


“No hay cuartel. En estas cazas se matan adultos, crías e incluso madres gestantes”, insiste Read. “Podemos estar frente a la mayor caza realizada nunca, lo que es atroz. Por eso queremos darlo a conocer. Es algo tan cruel, y muchas personas ni siquiera son conscientes de su existencia”.


No pongo las imágenes porque son terribles




© Moony